X-T10 todoterreno – Marcos Cebrián

Siempre había pensado que una cámara reflex sería irreemplazable, dado que me permitía usar una gran variedad de buenas lentes y que posee un sensor grande. Sin embargo, la cámara y los objetivos resultaban muy pesados dependiendo de la ocasión. Tenía varios conocidos que utilizaban cámaras sin espejo pero aún así no pensaba que fueran a conseguir que me separara de mi full frame fácilmente. Toco muchos campos en la fotografía, desde silenciosas obras de teatro, hasta combates de artes marciales mixtas pasando por conciertos con cientos de personas y reportajes gastronómicos.

Cosas de la vida, lo que en un principio adquirí para hacer foto callejera con mi proyecto Zaragoza Walkers se convirtió en un objeto del que actualmente no me separo ni cuando voy a por el pan. Mi primera cámara de Fujifilm fue la X100S.  De llevarla sólo por la calle pasé poco a poco a utilizarla ocasionalmente en algún concierto. Poco más de un año después, me hice con una Fujifilm X-T10. La posibilidad de compartir las fotografías en el momento o dispararlas desde el propio teléfono via WIFI me parecía muy interesante. Además, ofrecía la posibilidad de usar una amplia variedad de objetivos. Para saber más acerca de cómo manejo la cámara en estas situaciones y ver algunas instantáneas, podéis echar un vistazo al post “Yo disparé en el Bronx“.

Trabajo en un teatro y disparar durante las obras con la X-T10 es una maravilla. la posibilidad de poner el obturador electrónico para no distraer ni a espectadores ni a actores así como poder ver cómo va a quedar exactamente la fotografía  es un punto muy positivo. Disparar con un 35mm 1.4 y confiar en el ISO que quieras ponerle a la cámara es algo que no pude imaginar hasta que la tuve en mis manos. Durante los conciertos utilizo un 16-55 2.8-4, lo que me permite captar a los grupos musicales desde el foso cómodamente. Una vez tengo fotos grupales puedo cambiar al 35mm y fotografiar individualmente a los integrantes. Comparto las fotos a través de redes sociales prácticamente al instante.

Otra área en la que Fujifilm ha enriquecido y facilitado mi vida profesional es la gastronómica. Entre otros trabajos, este año tuve la oportunidad de colaborar con una asociación benéfica en mi ciudad. Se trataba de un proyecto coronado con una gran gala en el que varios chicos con discapacidad intelectual cocinaban con reconocidos chefs. Mi misión consistió en realizar las fotos para un libro-recetario que incluye el proceso de elaboración del plato y la relación entre los cocineros y sus aprendices. A las sesiones llevé mi cámara reflex con dos objetivos adecuados para disparar en las cocinas de los restaurantes. Durante el primer reportaje no tardé en darme cuenta de que la ligereza y comodidad de mi X-T10 iban a permitirme moverme mucho mejor por el espacio reducido de una cocina. Así fue como me acompaño durante todo el proyecto. La apertura del objetivo aporta una luminosidad ideal en lugares como una cocina que obviamente no está diseñada para realizar un reportaje fotográfico.

El último ámbito de trabajo que voy a mencionar a destacar aquí es el de los deportes de contacto. Pegado al cuadrilátero o a la jaula donde los luchadores no dan tregua y son veloces la X-T10 se comporta como una campeona. La velocidad a la que disparo en esta situaciones es 1/640, el enfoque de la cámara obedece a los rápidos movimientos de los deportistas y se obtienen así unos resultados nítidos y espectaculares. Hay que tener en cuenta que estos espectáculos están iluminados pensando en el público asistente. En algunos combates hay mucha luminosidad pero en otros es bastante complicado tirar con ISO por debajo de 1600. Al disparar en RAF el archivo tiene grandes posibilidades a la hora del revelado.

Así que si estás pensando en lanzarte al mundo sin espejo, espero que estas líneas te hayan servido para aclarar algunos puntos. Tanto si eres un profesional de la fotografía o estás iniciándote, seguro que las cámaras de la serie X de Fujifilm te ofrecen muchas posibilidades y podrán ayudarte en lo que propongas.

Marcos Cebrián

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